El fundador de Amazon volvió a instalar un debate clásico en el mundo del liderazgo: ¿el estrés proviene realmente del exceso de trabajo o, más bien, de no actuar frente a lo que nos preocupa?
Jeff Bezos, el fundador de Amazon,l volvió a instalar un debate clásico en el mundo del liderazgo: ¿el estrés proviene realmente del exceso de trabajo o, más bien, de no actuar frente a lo que nos preocupa? Su frase —“el estrés desaparece cuando doy el primer paso”— resume una filosofía que conecta de forma directa con varios hallazgos de la psicología contemporánea.
Más allá de la figura empresarial, la idea central merece un análisis más amplio: la relación entre procrastinación, ansiedad y sensación de control.
Ansiedad e inacción: el círculo psicológico
Desde la psicología cognitivo conductual se sostiene que la ansiedad no solo surge ante una amenaza real, sino ante la percepción de falta de control. Cuando una persona detecta un problema pero no interviene, se activa un circuito mental repetitivo: anticipación negativa, rumiación y aumento del malestar fisiológico.
La procrastinación, es decir, postergar tareas importantes pese a saber que debemos hacerlas, suele generar alivio momentáneo. Sin embargo, ese alivio refuerza la evitación. El problema no desaparece; por el contrario, se magnifica en la mente. Esto produce aumento de pensamientos intrusivos, sensación de culpa, disminución de la autoeficacia y estrés sostenido.
Diversos estudios en psicología organizacional muestran que comenzar una tarea, aunque sea con una acción mínima, reduce la activación ansiosa porque restituye la sensación de agencia: la percepción de que estoy haciendo algo al respecto.

El primer paso y la teoría de la autoeficacia
El psicólogo Albert Bandura desarrolló el concepto de autoeficacia, entendido como la creencia en la propia capacidad para manejar situaciones. Cuando una persona inicia una acción concreta, aunque pequeña, activa un mecanismo de retroalimentación positiva.
En términos simples, la inacción aumenta la incertidumbre; la acción genera información; la información reduce lo desconocido; y la reducción de lo desconocido baja la ansiedad.
Desde esta perspectiva, la afirmación de Bezos no es solo un consejo motivacional, sino una estrategia cognitiva: transformar una emoción difusa en una tarea delimitada.
Procrastinación y regulación emocional
La investigación actual indica que procrastinar no es únicamente un problema de gestión del tiempo, sino de gestión emocional. Se posterga aquello que genera incomodidad, miedo al fracaso o exceso de exigencia.
Cuando el empresario afirma que su estrés proviene de no hacer nada al respecto, está describiendo lo que en psicología se conoce como evitación experiencial, es decir, el intento de escapar de emociones desagradables evitando la acción.
Paradójicamente, esa evitación amplifica el malestar. Dar el primer paso funciona porque interrumpe la rumiación, reduce la carga cognitiva, activa el sistema de recompensa asociado al avance y genera sensación de progreso.
Liderazgo, cultura y acción colectiva
El enfoque también tiene una dimensión organizacional. En entornos corporativos, la parálisis frente a la incertidumbre suele multiplicar la tensión. Cuando los líderes postergan decisiones, el equipo percibe ambigüedad y aumenta la ansiedad colectiva.
La idea de acción inmediata se vincula con modelos de liderazgo orientados a la resolución progresiva de problemas, donde los desafíos complejos se dividen en microacciones ejecutables.
Sin embargo, la psicología advierte un matiz importante: actuar no implica reaccionar impulsivamente. La acción efectiva requiere claridad. El exceso de movimiento sin reflexión puede generar más estrés en lugar de reducirlo.
Comparación con otros enfoques
Mientras Bezos enfatiza la acción, otros líderes priorizan hábitos de regulación emocional como la meditación, las pausas deliberadas, el ejercicio físico o la protección del tiempo personal. Estas estrategias también cuentan con respaldo científico.
La evidencia sugiere que el manejo saludable del estrés combina acción concreta frente a problemas específicos, espacios de recuperación física y mental, apoyo social y trabajo en equipo, y límites claros para evitar el agotamiento crónico.
No se trata de elegir entre actuar o descansar, sino de equilibrar intervención y regulación.
¿Siempre funciona dar el primer paso?
En la mayoría de los casos cotidianos, sí. Pero la psicología clínica advierte que cuando la ansiedad es persistente o desproporcionada, puede requerir abordaje profesional. No todo estrés se resuelve con productividad.
En el plano laboral y cotidiano, sin embargo, el principio es consistente con la evidencia: la anticipación prolongada suele ser más estresante que la acción misma.
Muchas personas experimentan que el miedo previo a una conversación difícil es mayor que la conversación en sí, que la preocupación por empezar un proyecto supera la incomodidad real de trabajarlo, y que el silencio frente a un conflicto pesa más que enfrentarlo.
Transformar la preocupación en tarea
La clave del planteamiento radica en convertir una emoción abstracta, como “estoy estresado”, en una acción específica, por ejemplo enviar un correo, agendar una reunión o definir un primer paso concreto.
Esa traducción reduce la ambigüedad, y la ambigüedad es uno de los principales disparadores de ansiedad en contextos de alta responsabilidad.
En definitiva, la afirmación del fundador de Amazon encuentra respaldo en múltiples corrientes psicológicas: la acción deliberada disminuye la sensación de falta de control y rompe el ciclo de rumiación. No es una fórmula mágica, pero sí un principio con fundamento. Muchas veces no es el volumen de trabajo lo que paraliza, sino el retraso en comenzar. Y empezar, aunque sea de manera imperfecta, suele ser el movimiento más efectivo contra la ansiedad.

