Se inauguró el 15 de agosto de 1914 y hoy pasa por allí el 6% del comercio marítimo mundial. Su construcción demoró 10 años y murieron 25.000 personas por enfermedades y accidentes.

Este jueves, el Canal de Panamá celebra 110 años de operación, un hito lleno de curiosidades y anécdotas sobre la majestuosa vía interoceánica, construida por Estados Unidos tras el fracaso del proyecto francés.
Algunos datos interesantes:
- El canal y la creación de un país:
La independencia de Panamá de Colombia en 1903 está estrechamente relacionada con el canal. Tras el fallido intento del francés Ferdinand de Lesseps de construirlo, Estados Unidos apoyó la separación de Panamá y firmó un tratado con el nuevo país, obteniendo así tierras y aguas para la construcción del canal. Después de 10 años de trabajo y una inversión de 380 millones de dólares, el canal fue inaugurado el 15 de agosto de 1914 con el paso del vapor Ancón. Sin embargo, la construcción cobró la vida de 25,000 personas debido a enfermedades y accidentes. Durante la etapa francesa en 1887, el pintor Paul Gauguin estuvo a punto de perder la vida trabajando en la construcción. - Un Estado dentro de otro:
Washington creó la “Zona del Canal”, un enclave con bases militares y leyes propias, donde ondeaba la bandera estadounidense. Esto generó décadas de luchas por parte de los panameños para reunificar el país y recuperar el control del canal. Según Ilya Espino, subadministradora de la vía, “el canal ha representado muchas cosas a lo largo de estos 110 años: ingenio, perseverancia, sacrificio, y una gran lucha por la soberanía”. En 1977, los tratados firmados entre Omar Torrijos y Jimmy Carter permitieron que Panamá asumiera el control del canal en 1999.
- Un atajo con ascensores:
El canal, de 80 km de longitud, conecta el océano Pacífico con el mar Caribe mediante esclusas que actúan como ascensores, elevando los buques 26 metros hasta el nivel del lago Gatún para luego descender al nivel del mar. Esta obra revolucionó la navegación y el comercio mundial, permitiendo a los barcos cruzar de un océano a otro en unas 8 horas, ahorrando miles de kilómetros de viaje. Desde su apertura, el canal solo ha cerrado en tres ocasiones: en 1915 por un derrumbe, en 1989 durante la invasión estadounidense, y en 2010 durante 17 horas debido a inundaciones. “Superamos la pandemia de COVID-19 sin cerrar un solo día al comercio mundial”, subraya Espino. - La gallina de los huevos de oro:
El canal maneja el 6% del comercio marítimo mundial y conecta más de 1,900 puertos en 170 países, con Estados Unidos, China, Japón y Corea del Sur como sus principales usuarios. Entre 2009 y 2016, el canal fue ampliado para permitir el paso de buques neopanamax, que pueden llevar hasta 18,000 contenedores. La ampliación ha sido clave para la economía panameña, aportando el 6% del PIB y más de 25,700 millones de dólares al erario desde el año 2000. En el año fiscal 2023, el canal alcanzó un récord de 2,544 millones de dólares, mucho más que los 1,878 millones recaudados durante 85 años de administración estadounidense. Sin embargo, ahora enfrenta la amenaza de la sequía. - El canal de agua dulce:
A diferencia del Canal de Suez, el de Panamá opera con agua dulce, utilizando una cantidad equivalente a dos veces y media la que consume una ciudad como Nueva York por cada tránsito de barco. En 2023, la sequía obligó a reducir el tránsito diario de buques de 38 a 22, una situación que comienza a mejorar. “Mientras muchos países cuentan con petróleo o gas, nosotros dependemos del agua, y la naturaleza nos ha sorprendido”, comenta Jorge Pitti, encargado de operaciones en la esclusa de Cocolí. Las autoridades estudian la posibilidad de construir un embalse para asegurar el suministro de agua al canal, aunque ello implicaría la reubicación de más de 2,000 personas. “El canal debe recuperar su confiabilidad, y eso solo se logrará asegurando nuevas fuentes de agua”, advierte Quijano.

Crisis hídrica
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, dijo que “presentará debidamente” en 2025 a la población “el tema” de crear un nuevo embalse de agua, conocido como Río Indio, que podría solucionar la crisis hídrica del Canal de Panamá
El presidente panameño, según un comunicado oficial, “recalcó que el tema del reservorio de río Indio será presentado al país debidamente el próximo año, una vez esté aprobada una nueva ley de Seguridad Social (también sumergida en una crisis por déficit en uno de los dos subsistemas de pensiones) y se le haya encontrado una solución al problema de la mina de Donoso”.
La “mina de Donoso” es Minera Panamá, filial de la canadiense First Quantum Minerals (FQM) que cesó operaciones después de que la Corte Suprema de Justicia del país declarara “inconstitucional” el contrato que renovaba por 20 años prorrogables la concesión tras una inédita oleada de protestas en contra del polémico documento, considerado perjudicial para el medio ambiente país
Mulino hizo esa declaración tras sostener una reunión hoy con la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) “con el fin de conocer con mayor detalle los planes de la entidad para asegurar la sostenibilidad y rentabilidad de las operaciones canaleras”, según la información oficial.
“Deseo que el tema del Canal transcurra en aguas tranquilas, sin hostilidad”, expresó el presidente.
En esa reunión, en la que estuvo el administrador del Canal, Ricaurte Vásquez, y los miembros de la Junta Directiva de la autoridad del Canal además se varios ministros, “se analizaron las alternativas hacia una recomposición de la cuenca hidrográfica del Canal interoceánico, con el fin de establecer un reservorio de agua dulce en el Río Indio”.
La construcción de un nuevo embalse en Río Indio es uno de los planes que contempla el Canal de Panamá para solucionar la crisis hídrica que le golpea, y que le obligó el año pasado a reducir progresivamente el número de tránsitos diarios pero que año ya se han recuperado hasta llegar a condiciones normales gracias a la mejora de los niveles de agua de los dos largos artificiales que le surten.
El proyecto de Río Indio tiene un valor de más de 1.200 millones de dólares, a lo que se sumarían 400 millones más en “sostenibilidad”, y que tardaría unos seis años en estar listo, como explicó en su momento el administrador de la Autoridad del Canal de Panamá.

