Es una iniciativa de la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas. Participan 11 países de LATAM, entre ellos México, Uruguay y Chile.

La Casa Blanca confirmó la creación de un fondo de 1.000 millones de dólares, con aportes tanto públicos como privados provenientes de 11 países, destinado a invertir en startups y empresas digitales o tecnológicas emergentes en América Latina y el Caribe hasta 2030.
Este fondo contará con el respaldo de inversores ángeles y capital de riesgo, con el objetivo de impulsar la competitividad y movilizar inversiones para fomentar un crecimiento inclusivo, además de fortalecer las cadenas de suministro entre las empresas emergentes de la región.
Este compromiso de inversión tiene el potencial de transformar positivamente la comunidad emprendedora en la región, complementándose con ayudas de mentoría y apoyo consultivo a través del programa del Acelerador de la Alianza de las Américas. Jake Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, subrayó el compromiso del país para respaldar los esfuerzos destinados a crear capacidad empresarial y fomentar la inversión.

Países participantes
Barbados, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay son los países que participan en esta iniciativa. En particular, el Innovation Hub de Uruguay se perfila como un motor clave para el crecimiento del movimiento empresarial en la región. Además, la organización Endeavor Miami, que trabaja con empresarios para ampliar y hacer crecer sus iniciativas, apoyará en la identificación de las mejores empresas para invertir.
En Estados Unidos, se reconoce bien el empuje del empresariado latino, considerado uno de los más activos e innovadores en la creación de empresas.
Según un informe de la Iniciativa Latina de la Universidad de Stanford, las empresas fundadas por esta comunidad generan más de 800 millones de dólares en ingresos anuales, y su base de consumidores sigue creciendo, a pesar de la falta de financiación adecuada por parte de capital de riesgo y la banca.
Este nuevo compromiso de inversión llega en un momento crucial para la comunidad empresarial en América Latina, donde existe un gran potencial de innovación y crecimiento, aunque no siempre cuenta con el apoyo crítico del capital.
Este proyecto está enmarcado en la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas (APEP, por su sigla en inglés), que procura que el continente sea el más competitivo del mundo en términos económicos.
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