Acoso laboral: cómo identificarlo y cómo protegerse

El acoso laboral puede causar daños físicos y psicológicos, incluyendo estrés, ansiedad, depresión, insomnio, fatiga, baja autoestima, aislamiento y deterioro de relaciones sociales. En México puedes buscar ayuda gratuita.

La humillación, intimidación y las ofensas de compañeros de trabajo o jefes se consideran mobbing o acoso laboral, un comportamiento sancionado en México. La Ley Federal del Trabajo (artículos 47, 51, 133 y 994, fracción VI) prohíbe la violencia y malos tratos hacia los trabajadores por parte de los empleadores o sus familiares, y establece multas en casos de discriminación. Además, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia aborda la violencia laboral por razón de género en el artículo 14, fracción I.

Para denunciar, lo mejor es acudir a la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet), donde se ofrece orientación y representación jurídica gratuita. Profedet brinda atención telefónica gratuita en los números 8007172942 y 8009117877, y por WhatsApp en el número 5514848737. El horario de atención es de 8:30 a 18:00 horas, y fuera de este horario se pueden dejar mensajes en el buzón de voz para que un agente se comunique.

Aunque es recomendable contar con asesoría de Profedet, es útil conocer cómo proceder ante el acoso laboral. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), también se puede denunciar ante el Ministerio Público cuando el acoso laboral constituye un delito, y solicitar ante un juez civil la reparación del daño causado por el mobbing.

En el proceso de denuncia, las pruebas son esenciales, por lo que se recomienda a las víctimas de acoso laboral recopilar evidencias como videograbaciones de acciones físicas, verbales o no verbales; correos electrónicos, mensajes de texto o en redes sociales; documentos de trabajo; y constancias médicas y psicológicas que demuestren los daños sufridos, además de testimonios de compañeros que hayan presenciado los hechos.

Cómo identificar el acoso laboral o mobbing:

El acoso físico y verbal son los más fáciles de identificar, pero también existe el acoso psicológico, donde el trabajo de la víctima es evaluado inequitativamente, se menosprecia su esfuerzo y se exageran sus errores. También se considera acoso laboral asignar trabajos degradantes, monótonos o repetitivos, tareas que no corresponden a sus habilidades, exceso de trabajo y cambios de puesto injustificados.

En algunos casos, las víctimas de mobbing son aisladas del resto del personal, restringiéndoles la comunicación, trasladándolas a zonas alejadas, ignorándolas o fomentando divisiones entre compañeros.

También puede haber ataques a la vida privada de los empleados, como críticas constantes no relacionadas con el trabajo, burlas por defectos personales, descalificación de su apariencia, e imitación de sus gestos y voz. 

El acoso laboral puede causar daños físicos y psicológicos, incluyendo estrés, ansiedad, depresión, insomnio, fatiga, baja autoestima, aislamiento y deterioro de relaciones sociales, además de afectar el desempeño laboral, reducir la productividad y aumentar el ausentismo. En casos graves, puede llevar a la pérdida del empleo por despido o renuncia debido al constante hostigamiento.

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