Tener un negocio con tus padres, tus hijos o tus parientes puede ser un sueño o una pesadilla. Cómo lograr que tengan éxito y que sobrevivan a la primera generación.
Empezó el padre o la madre, el negocio se agrandó y ahora traspasa generaciones. Los familiares terminan siendo compañeros de trabajo, y muchas veces se hace difícil establecer criterios de rango, organización y responsabilidades sin caer en peleas.
¿Cómo garantizan su permanencia y progreso las empresas familiares? En primer lugar, sus miembros aman lo que construyeron desde cero, aprecian lo que tienen, respetan sus valores y trabajan con sus padres, hijos o hermanos porque así eligieron hacerlo.

Obligar a alguien a permanecer en una empresa es el primer error si quieres mantener el negocio a flote: quien quiera subir al carro, sigue con el legado. Quien no, se libera de responsabilidades…y de divindendos.
Además, los que se quedan deben tener comunicaciones y reglas muy claras. Un estudio publicado por Maria Serra, de la Universidad Nacional de Cuyo en Argentina, asegura que es fundamental establecer un sistema de comunicación intrafamiliar que solo toque temas económicos.
Las festividades, reuniones y cumpleaños quedan en otro chat.
Una vez creado el canal de comunicación, se deben seguir estos pasos:
Clarificar y delimitar los ámbitos de actuación de la familia y de la empresa.
Establecer de antemano cómo solucionar problemas que es probable que se
presenten.

Tener en cuenta los intereses, expectativas, objetivos personales y
profesionales de los familiares para evaluar su compatibilidad con la
estrategia de la empresa.
Objetivar y despersonalizar actividades realizadas por familiares en la
empresa: remuneraciones, desempeños, asignación de puestos, etcétera
Las cinco máximas que debes seguir
1. Combina tradición y evolución
Tus socios son tu sangre, y puede ser una bendición o una pesadilla. Para que no se convierta en una pelea constante, debes confiar en las generaciones jóvenes que quieren involucrarse.
Los jóvenes son capaces de conservar lo que la hizo grande a la empresa y proponer nuevos objetivos, como figurar en redes sociales o cambiar procesos financieros.
2. No tengas miedo de cambiar
Creer que un sistema que siempre ha funcionado no debe cambiar es un error. Como asegura el célebre libro “Gatopardo”, es necesario que todo cambie para que todo siga igual.
Evolucionar es sobrevivir. Acepta reemplazar procesos manuales por otros más automatizados y ábrete a posibilidades como el E-commerce.
Apuesta por la tecnología, ya que existen numerosas herramientas que te facilitarán procesos que antes llevaban mucho tiempo, como por ejemplo los resultados de un balance.
3. Estandariza con procesos claros para todos
Hay empresas familiares que nunca llegan a crecer. Y la razón es que no han estandarizado sus procesos para ser más productivos o no se animan a decirle a los miembros de la familia que las cosas se deben hacer de un solo modo.
Tener un método común ahorrará muchas peleas y traerá excelentes resultados. Siempre pon en claro horarios, métodos, canales de comunicación y procedimientos.
4. Abre tus fronteras
Hay PYMEs que funcionan muy bien a nivel local y no se animan a dar el paso de ofrecer sus productos o servicios en otros países. La inversión necesaria con Internet y con los portales como Amazon o Mercado Libre es casi cero. Solo debes contar con alguien entusiasta que publique los productos en los portales y reciba los mensajes.
5. Si no te gusta, delega y da un paso al costado
Si heredaste tu empresa familiar y sientes que es un mandato que no te agrada, debes aprender a delegar. Es mejor dar el paso y dejar a la empresa funcionando que hacerlo mal.

