México avanza hacia una transformación histórica del mercado laboral con la reducción gradual de la jornada semanal de 48 a 40 horas, una reforma que cambiará la organización del trabajo y la gestión del talento en todo el país hasta 2030.
El mercado laboral mexicano se encamina hacia una de las reformas más importantes de las últimas décadas. Las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Trabajo en la Cámara de Diputados aprobaron por unanimidad el dictamen que propone reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, con 61 votos a favor y ninguno en contra. La iniciativa se prepara ahora para su discusión en el Pleno y, posteriormente, en el Senado.
Este cambio marca un punto de inflexión en la organización del trabajo en México y plantea un nuevo escenario tanto para empresas como para trabajadores. La reforma busca mejorar el equilibrio entre vida personal y vida laboral, al tiempo que introduce un esquema de transición gradual pensado para evitar impactos negativos en la productividad o en la estabilidad económica.
Para los departamentos de Recursos Humanos y los líderes empresariales, esta reforma representa mucho más que una modificación legal: implica rediseñar procesos, turnos y estructuras organizativas que han funcionado durante décadas bajo el esquema tradicional de 48 horas semanales.
Qué cambia con la reforma laboral

El dictamen aprobado en comisiones propone modificar el artículo 123 constitucional para establecer que por cada cinco días de trabajo los empleados tendrán derecho a dos días de descanso con goce íntegro de salario. Esto significa que el modelo de seis días laborales por uno de descanso dejaría de ser el estándar legal.
El objetivo es consolidar una semana laboral más corta sin reducir salarios, un elemento clave para mantener el poder adquisitivo y evitar efectos inflacionarios. De esta manera, los trabajadores mantendrían sus ingresos actuales aun cuando disminuya el número de horas trabajadas.
Una característica central de la reforma es que la transición hacia las 40 horas no será inmediata. El proyecto contempla un proceso escalonado hasta el año 2030, permitiendo que las empresas adapten sus estructuras operativas de forma progresiva.
El cronograma de implementación
Si la reforma es aprobada definitivamente, la implementación seguiría un esquema gradual diseñado para minimizar el impacto económico y organizativo.
Durante 2026 se mantendría la jornada máxima legal de 48 horas semanales mientras se publican los lineamientos técnicos y reglamentarios necesarios para aplicar la reforma. Este período funcionaría como etapa de preparación para las empresas.
A partir de 2027 comenzaría la reducción efectiva de la jornada laboral. Ese año el límite legal bajaría a 46 horas semanales, marcando el primer ajuste operativo.
En 2028 la jornada máxima se reduciría a 44 horas semanales. Para entonces muchas organizaciones deberán haber rediseñado turnos, horarios y procesos productivos.
En 2029 el límite descendería a 42 horas semanales, representando la fase final de adaptación antes del nuevo estándar.
Finalmente, en 2030 se consolidaría la jornada laboral de 40 horas semanales como el nuevo modelo laboral mexicano.
Este esquema busca dar certidumbre a los empleadores y permitir ajustes planificados en lugar de cambios abruptos.
Flexibilidad operativa y horas extra
Uno de los aspectos más relevantes del dictamen es el aumento del límite de horas extra permitidas, que pasaría de 9 a 12 horas semanales.
Este cambio funcionaría como un mecanismo de flexibilidad para sectores que enfrentan variaciones de demanda o picos de producción. Las empresas podrían compensar temporalmente la reducción de horas ordinarias mediante tiempo extra, siempre respetando los pagos establecidos por la ley.
El dictamen mantiene el principio de pago adicional por horas extraordinarias. En caso de superar el límite permitido, el trabajo adicional deberá pagarse con un recargo equivalente al 200% sobre el salario ordinario.
Este esquema busca equilibrar la protección al trabajador con la necesidad de mantener la capacidad operativa de las empresas.
Impacto en la gestión de talento
Desde la perspectiva de Recursos Humanos, la reducción de la jornada laboral apunta a resolver problemas estructurales del mercado laboral mexicano.
México ha sido históricamente uno de los países con más horas trabajadas al año entre las economías industrializadas. La reforma pretende reducir la fatiga laboral y mejorar los niveles de salud física y mental de los trabajadores.
La disminución del estrés laboral podría traducirse en menores tasas de ausentismo y en una reducción de enfermedades relacionadas con el agotamiento. Esto representa beneficios tanto para los empleados como para las organizaciones.
Otro impacto esperado es la mejora en la seguridad laboral. La evidencia internacional muestra que los trabajadores descansados cometen menos errores y sufren menos accidentes, especialmente en sectores industriales y operativos.
Además, el tiempo libre adicional puede fortalecer el compromiso de los empleados con sus organizaciones. El llamado “salario emocional” —que incluye tiempo para la familia y la vida personal— se ha convertido en un factor clave para atraer y retener talento.
Legisladores que impulsaron la iniciativa señalaron que el objetivo de la reforma es proteger los ingresos de los trabajadores y permitir que cada sector productivo adapte la transición según sus características particulares.
Cómo deben prepararse las empresas
Aunque la reforma aún debe superar las etapas legislativas pendientes, el respaldo unánime en comisiones indica que su aprobación es altamente probable.
Por ello, muchas organizaciones ya comenzaron a evaluar el impacto potencial en sus operaciones.
Uno de los primeros pasos recomendados es analizar el costo laboral futuro. Mantener los mismos salarios con menos horas trabajadas implicará ajustes presupuestarios que deben planificarse con anticipación.
Otro aspecto clave será el rediseño de turnos. Es probable que las empresas deban implementar nuevos esquemas de trabajo, como turnos rotativos o semanas laborales comprimidas.
También será fundamental avanzar hacia modelos de productividad basados en resultados en lugar de presencia física. La tecnología, la automatización y el trabajo híbrido jugarán un papel cada vez más importante para compensar la reducción de horas.
La reducción de la jornada laboral en México ya no es un escenario hipotético sino una transformación en marcha. La aprobación en comisiones representa el primer paso formal hacia un nuevo modelo laboral que podría redefinir la competitividad empresarial en los próximos años.
Las empresas que se adapten con anticipación tendrán una ventaja estratégica en un mercado laboral que se orienta cada vez más hacia la eficiencia, el bienestar y el equilibrio entre trabajo y vida personal.

