La discusión que se encendió tras el espectáculo de medio tiempo no fue solo musical. También puso sobre la mesa preguntas profundas sobre idioma, identidad y oportunidades. Si el mundo debate qué lengua debe escucharse en el mayor escenario deportivo, ¿qué sucede puertas adentro de las empresas cuando un profesional habla con acento o proviene de otra cultura?

Foto de NLF

El Super Bowl no solo es el evento deportivo más visto en Estados Unidos: es un reflejo social que capta tendencias culturales y debates que luego impactan en otros ámbitos, incluido el mundo corporativo. La elección de Bad Bunny como estrella del halftime show —el primer artista latino solista en encabezar este espectáculo y cantando mayormente en español— desató reacciones polarizadas, mostrando cómo temas de diversidad y representación generan conversación global.

Lo que ocurre con artistas globales como Bad Bunny expone una tensión contemporánea que también se traslada al terreno de los recursos humanos: la diferencia entre diversidad declarada y diversidad practicada.

Porque cuando surge una pregunta como “¿por qué en español?”, en realidad muchas veces está implícita otra: ¿quién pertenece? ¿quién representa? ¿quién tiene derecho a ocupar el centro de la escena? Esas mismas dudas, trasladadas al mundo laboral, pueden afectar decisiones sobre entrevistas, promociones y liderazgo, particularmente en organizaciones multiculturales y globales.

El idioma como frontera invisible

En el mercado de trabajo internacional, el inglés suele funcionar como lengua franca. Sin embargo, hablar inglés no significa sonar igual para todos ni tener el mismo nivel de comodidad expresiva. La elección de Bad Bunny para el halftime show reflejó esta realidad: muchos espectadores cuestionaron que gran parte de la actuación fuera en español, mientras otros celebraron la visibilidad que esto representa para la comunidad latina.

De la misma forma, en entornos laborales, acentos, expresiones culturales y formas distintas de comunicarse pueden activar sesgos inconscientes. Profesionales altamente capacitados pueden ser percibidos como “menos ejecutivos” o “menos adecuados para atención al cliente” por su manera de hablar, aun cuando eso no afecte su desempeño. Esta es una frontera sutil, pero de enorme impacto a la hora de evaluar talento global.

Inclusión real vs. inclusión de discurso

Muchas organizaciones comunican valores de multiculturalidad y diversidad. Sin embargo, la verdadera medida de inclusión no está en las campañas o en las certificaciones, sino en quiénes ocupan posiciones de liderazgo, quiénes dirigen equipos y quiénes representan a la empresa frente a clientes o stakeholders.

El debate generado por el idioma del show de Bad Bunny recuerda que la aceptación cultural simbólica es más fácil que integrar efectivamente la diversidad en espacios de decisión.

Talento global en una economía sin fronteras

La globalización ha impulsado a numerosas empresas a contratar talento fuera de su país de origen. América Latina y otros mercados emergentes son hoy fuentes clave de profesionales en tecnología, logística, marketing y servicios remotos. Las organizaciones líderes saben que tanto el dominio de idiomas como la diversidad cultural pueden ser ventajas estratégicas, no barreras.

El talento internacional aporta nuevas perspectivas, flexibilidad cultural, conocimiento de mercados diversos y habilidades bilingües o multiculturales. Para aprovecharlo, las empresas deben aprender a evaluar desempeño sin confundir diferencia cultural con falta de competencia.

El peso de los sesgos en la carrera profesional

Desde el área de Recursos Humanos, uno de los desafíos más urgentes es identificar y mitigar sesgos culturales y lingüísticos. Por ejemplo, interrumpir más a quien tiene acento, elegir voceros que “suene locales” o asociar liderazgo con un determinado estilo comunicacional son prácticas sutiles pero extendidas que pueden limitar trayectorias profesionales sin que la organización se dé cuenta.

La conversación global que se abrió a partir de la elección de Bad Bunny visibiliza que el problema no es el idioma en sí, sino la reacción frente a lo distinto.

Qué pueden hacer las organizaciones

Las empresas que realmente quieren equipos diversos y de alto rendimiento actúan en varios frentes:

Así, la diversidad deja de ser un slogan y se convierte en una ventaja competitiva tangible.

Una oportunidad para repensar el futuro del trabajo

Si millones opinan sobre qué idioma debería ocupar el centro del escenario más visto del planeta, es porque temas de diversidad cultural ya no pueden ser relegados. El Super Bowl, Bad Bunny y las reacciones que provocaron demuestran que el debate sobre inclusión atraviesa no solo el entretenimiento, sino también el mundo laboral.

La pregunta de fondo para las organizaciones es esta: ¿valoramos el talento por lo que produce o por cómo suena? La respuesta puede cambiar culturas organizacionales enteras.

Y en ese proceso, el rol de Recursos Humanos es decisivo.

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