El ranking de los países en los que más horas se trabaja muestra las profundas diferencias en los modelos laborales a nivel global. México figura entre los primeros puestos, mientras que Estados Unidos se ubica por encima de la mayoría de las economías desarrolladas. Por qué horas no es igual a productividad.
En un contexto global atravesado por la automatización, el teletrabajo y la promesa de una mayor eficiencia, una realidad persiste con fuerza: millones de personas siguen trabajando jornadas extensas, con pocas horas de descanso y un equilibrio cada vez más frágil entre vida personal y empleo. Los rankings internacionales que comparan cuántas horas trabajan en promedio los trabajadores de cada país permiten observar estas diferencias con claridad, y también exponen cómo cada economía organiza su tiempo productivo.
Estos listados, elaborados a partir de estadísticas oficiales y mediciones de organismos internacionales, no solo muestran cuánto se trabaja, sino también qué tipo de modelo social y económico predomina en cada región.
Qué mide este ranking y por qué es relevante
El ranking de países donde más horas se trabaja se basa en el promedio anual de horas efectivamente trabajadas por persona empleada. Esto incluye no solo la jornada formal, sino también las horas extra, los dobles turnos y, en muchos casos, el trabajo informal.
Este indicador resulta clave porque permite analizar no solo el esfuerzo laboral, sino sus consecuencias: más horas suelen asociarse con mayores niveles de estrés, menor tiempo libre, más problemas de salud y menos oportunidades para la educación, el ocio y la vida familiar.
Además, trabajar más tiempo no implica necesariamente producir más. De hecho, muchos países con jornadas más cortas logran mejores niveles de productividad por hora, lo que pone en cuestión la idea de que “más horas” equivale automáticamente a “más rendimiento”.

México, entre los países donde más se trabaja
Dentro de este ranking, México aparece de manera constante entre los primeros lugares a nivel mundial. Sus trabajadores acumulan, en promedio, más horas al año que la mayoría de las economías desarrolladas, superando ampliamente a casi todos los países de Europa y también a Estados Unidos.
Esta posición se explica por una combinación de factores. Por un lado, existe una cultura laboral donde las jornadas largas han sido históricamente normalizadas. Por otro, la presión económica lleva a muchas personas a aceptar horas extra, empleos múltiples o esquemas de trabajo extendidos para completar ingresos.
A esto se suma un elevado nivel de informalidad, donde no siempre hay límites claros de horario, ni mecanismos efectivos para fiscalizar la carga de trabajo. En estos contextos, la frontera entre vida personal y laboral se vuelve difusa, y las jornadas se alargan de manera constante.
Estados Unidos: más horas que Europa, menos que México
Estados Unidos ocupa un lugar particular en este ranking. Si bien no está entre los países que más horas trabajan a nivel global, sí se ubica por encima de muchas economías europeas. En promedio, los trabajadores estadounidenses dedican más horas al año que sus pares de Alemania, Francia, Países Bajos o los países nórdicos.
Este fenómeno responde a varios factores estructurales:
- Menor cantidad de vacaciones pagas obligatorias.
- Menos días de licencia por enfermedad en comparación con Europa.
- Una cultura laboral que valora la disponibilidad constante.
En contraste con México, Estados Unidos tiene una mayor proporción de empleo formal, pero aun así presenta jornadas extensas, sobre todo en sectores como tecnología, finanzas, salud, logística y servicios.
La comparación entre México y Estados Unidos resulta clave porque muestra dos modelos distintos que, sin embargo, coinciden en algo: ambos trabajan más horas que la mayoría de las economías desarrolladas, aunque por razones diferentes.
Los países que completan los primeros puestos
Además de México, otros países también figuran entre los que más horas trabajan al año.
En América Latina, Costa Rica suele ubicarse muy cerca de México en el ranking. Chile también aparece en posiciones altas, aunque ha impulsado reformas para reducir su jornada semanal.
En Europa, Grecia es uno de los países con mayor carga horaria anual, en gran parte como consecuencia de su estructura económica y las secuelas de crisis financieras pasadas.
En Asia, Corea del Sur ha sido históricamente uno de los países con jornadas más largas, aunque en los últimos años ha implementado límites más estrictos para reducirlas. Japón, aunque ya no lidera el ranking, sigue siendo un símbolo de largas jornadas y presión laboral.
Israel también aparece entre los países con más horas trabajadas, con un mercado laboral altamente competitivo.

El otro extremo del ranking
En el extremo opuesto se encuentran países que han priorizado el equilibrio entre trabajo y vida personal. Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia y Países Bajos se destacan por tener algunas de las jornadas más cortas del mundo.
Estos países combinan semanas laborales más reducidas con más días de vacaciones, licencias parentales extensas y sistemas de protección social más sólidos. Lejos de perjudicar su rendimiento económico, estos modelos suelen mostrar niveles altos de productividad por hora.
El contraste es contundente: mientras algunos trabajadores superan las 2.000 horas anuales, otros apenas alcanzan las 1.300 o 1.400.
Más horas no significa más productividad
Uno de los grandes mitos del mundo laboral es que trabajar más equivale a producir más. Sin embargo, la evidencia sugiere lo contrario. Jornadas excesivas tienden a generar agotamiento, errores, menor concentración y problemas de salud física y mental.
Estados Unidos es un ejemplo interesante: trabaja más horas que Europa, pero no necesariamente es más productivo por hora. México, por su parte, trabaja muchas más horas, pero enfrenta grandes desafíos en términos de productividad, informalidad y bienestar.
Este debate es central para entender por qué el ranking de horas trabajadas no es solo una curiosidad estadística, sino una radiografía profunda de los modelos sociales y económicos de cada país.
El debate que se abre
Que México figure entre los países donde más se trabaja, y que Estados Unidos supere ampliamente a Europa en carga horaria, no son datos menores. Ambos casos reflejan modelos donde el tiempo libre tiene menos peso que en otras regiones del mundo.
En México, los debates sobre reducir la jornada laboral, mejorar las condiciones de empleo y fortalecer los derechos de los trabajadores se han intensificado en los últimos años. En Estados Unidos, también crecen las discusiones sobre semanas laborales de cuatro días, trabajo híbrido y nuevas formas de organización del tiempo.
El ranking global vuelve a poner estas discusiones en el centro: no se trata solo de cuánto se trabaja, sino de cómo se vive.