¿Realmente está EEUU al borde de la recesión?

El lunes 5 de agosto se habló en todo el mundo de la recesión económica en el país más poderoso del mundo. Pero el panorama es más alentador de lo que muestran las especulaciones financieras

 El lunes 5 de agosto, el mundo entero habló de la “recesión” en Estados Unidos y despertó las alarmas. Las bolsas de Asia, Europa y el país norteamericano se desplomaron: todo comenzó con un informe publicado el viernes que refleja las cifras de empleo.

El análisis mostró porcentajes que para cualquier país emergente serían buenos, pero que para EEUU son a la baja: la tasa había subido en julio a 4,3%. Y desató una tormenta.

Los inversores se pusieron nerviosos y aumentaron su preocupación cuando Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (equivalente al banco central de otros países) diera señales de mantener las tasas de interés hasta septiembre, un escenario que le agregó más hielo al enfriamiento económico.

El temor a una posible recesión hizo que muchos inversores vendieran sus acciones rápidamente, afectando a varios índices bursátiles, los cuales funcionan como una especie de termómetro que mide la salud del mercado.

Un recorte en las tasas de interés significa que es más barato pedir dinero prestado, lo que, en teoría, debería actuar como un impulso para la economía.

La duda es si aún existe un margen de maniobra suficiente como para estimular la economía y darle un empujón al crecimiento.

“La Reserva Federal puede haber retrasado los recortes de tasas de interés demasiado tiempo, arriesgándose a provocar una recesión”, había advertido Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth.

Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo, afirma que no hay que alarmarse tanto.

En EE.UU., el índice S&P 500, que refleja el valor de las acciones de las 500 empresas más grandes del país, bajó un 4% en las primeras horas de la mañana del lunes, y el índice Dow Jones perdió 1,197 puntos, similar a una bajada de 3%.

El Nasdaq, que agrupa a las compañías tecnológicas, también sufrió una fuerte caída del 5.5%, mientras que en Europa el Ibex 35, el principal índice de mercado, llegó a caer un 3%, en su peor jornada desde marzo de 2023.

Pero el país que registró la peor de todas las caídas fue Japón, con un histórico desplome del índice Nikkei de 12,4%, la más fuerte baja desde 1987.

Aunque las acciones japonesas se recuperaron en la mañana de este martes y el índice bursátil Nikkei 225 subió más del 10% en la apertura de la bolsa.

Sin embargo, el desplome fue detonado por una rápida subida del yen en los últimos días, luego de que el Banco de Japón (equivalente al banco central) subió las tasas de interés a fines de julio.

La subida de la moneda, que ganó un 13% contra el dólar, castigó a los inversores que se endeudaban en yenes para invertir en otras partes del mundo, aprovechando el diferencial de las tasas de interés entre Japón y otros países, una estrategia conocida como el carry trade.

Asustados, los inversores que se habían endeudado en yenes buscaron refugio en activos más seguros, vendiendo aquellas inversiones más riesgosas y despertando el temor entre otros inversores japoneses y en el resto del mundo.

Los bancos que mueven grandes capitales son sensibles a cualquier percepción de una posible tormenta financiera, y en busca de protegerse, terminan provocando caídas más profundas con efecto dominó en el resto de los mercados.

Las tecnológicas, infladas

Las grandes empresas tecnológicas, que no paraban de subir, son también un factor para este estallido de lunes. La moda de la Inteligencia Artificial, a la que atribuyen poderes que aún no tiene, hizo que las acciones estuvieran un tanto “infladas”.

Esto se sumó a malas noticias de los últimos días. el gigante de los chips Intel anunció que recortaría 15.000 puestos de trabajo.

Nvidia podría tener que retrasar el lanzamiento de su nuevo chip de inteligencia artificial.

Como las bolsas se mueven siguiendo percepciones, el viernes el índice tecnológico Nasdaq ya venía anticipando una caída del 10%.

Esa incertidumbre no hizo sino aumentar los temores de los mercados.

Por ahora, son todas especulaciones financieras. Los expertos siguen afirmando que para hablar de recesión en la poderosa economía de EEUU hacen falta más elementos.

En medio de este escenario, los datos más recientes mostraron que la economía estadounidense creció a una tasa anual del 2,8% en último trimestre, un desempeño mucho más fuerte que la mayoría de los países desarrollados.

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