Cada 1 de mayo, millones de personas alrededor del mundo celebran el Día Internacional del Trabajo, una jornada para reconocer las luchas, derechos y logros de la clase trabajadora. Sin embargo, en Estados Unidos, esa fecha pasa desapercibida, ya que el “Labor Day” se celebra en septiembre.

El origen del 1 de mayo
El 1 de mayo tiene raíces profundas en la historia laboral global, pero curiosamente nació en Estados Unidos. A fines del siglo XIX, miles de trabajadores estadounidenses, especialmente en Chicago, protagonizaron huelgas y manifestaciones exigiendo la jornada laboral de ocho horas. El punto más recordado fueron los hechos de Haymarket en 1886, que terminaron en violencia y juicios polémicos.
En reconocimiento a esas luchas, organizaciones internacionales —especialmente en Europa y América Latina— adoptaron el 1 de mayo como símbolo de unidad y reivindicación de derechos laborales.
Por qué EE.UU. celebra en septiembre

A pesar de que el origen del Día del Trabajo está en su propio territorio, Estados Unidos decidió institucionalizar el “Labor Day” en septiembre. ¿Por qué? Las autoridades, preocupadas por evitar que las conmemoraciones del 1 de mayo se asociaran con movimientos radicales o socialistas, buscaron una fecha alternativa para honrar a los trabajadores, pero de manera pacífica y más centrada en el bienestar y la unidad nacional.
Así nació el Labor Day, oficialmente celebrado desde 1894 el primer lunes de septiembre, como una fiesta federal marcada por desfiles, descanso y actividades comunitarias.
Lo positivo de tener su propia fecha
Aunque pueda parecer contradictorio, tener una celebración separada permite a EE.UU. enfocarse en un día laboral con un tono positivo, menos confrontativo y más integrador. El Labor Day se ha transformado en una oportunidad para reconocer las contribuciones de los trabajadores en todos los sectores, celebrar los logros colectivos y, además, marcar simbólicamente el final del verano, lo que refuerza su carácter festivo y familiar.
En lugar de centrarse solo en las luchas del pasado, la celebración estadounidense pone el acento en el progreso alcanzado y en mirar hacia adelante, reconociendo la fuerza del trabajo como motor de prosperidad nacional.
Un mensaje universal
Aunque las fechas sean distintas, el espíritu detrás del Día del Trabajo —ya sea el 1 de mayo o en septiembre— es compartido en todo el mundo: valorar el esfuerzo, la dignidad y los derechos de quienes día a día sostienen las economías y construyen sociedades más justas.
En definitiva, no importa tanto cuándo se celebre, sino que exista un momento para reconocer lo esencial: el trabajo humano es el corazón del desarrollo, y merece ser honrado siempre.

